El pequeño local de comida al que habían llegado hace unos minutos Julia y Pablo, era atendido por una familia, era una cenaduria casi al filo de la ciudad pero mucho chofer de transporte pesado se paraba constantemente a deleitar la buena sazón de aquel lugar. Pablo trataba de mantener su cordura mientras ingresaban al diminuto lugar lleno de gente, había aceptado que Julia decidiera el lugar pero jamás creyó que lo llevaría a tales extremos, no sabía si lo hacía sin querer o solo por fastidiarlo. — Quita esa cara Pablo, todo en este lugar es limpio y delicioso. Julia tenía una sonrisa en la cara al ver a aquel hombre fuera de su hábitat, estaba cien porciento segura de que nunca había pisado un lugar como ese, pero era la única forma de que Pablo saliera de su burbuja de cristal, que h

