Narra Scott Pase a una floristería por una rosa blanca, sé que le gustan, lo pude notar con mi olfato lobuno el día que la llevé a su casa, la misma tenía ese olor. Normalmente no le prestó mucha atención a detalles como ese. Le pago a la encargada y voy rumbo a la universidad. Al oler la rosa me hace sonreír por algún motivo. —Creo que me gusta la chica. … Ese olor tan típico que tiene esa mujer, Eva, llega a mi nariz y huyo de ella, y entro al salón y la veo junto a sus amigos, así que tomo asiento junto a ella, la saludo y ella me saluda tímidamente. La hace ver muy tierna. No me gusta, ¡me encanta! Saco la rosa de mi morral y se la entrego, se notaba muy feliz, me gusta mucho verla así. —¡Scott! Te he estado buscando. —Eva logró encontrarme. ¡Rayos! Le dije que dejara de bu

