BIANCA Estaba profundamente dormida cuando sentí algo extraño. Un roce, un contacto que me despertó de golpe. Alguien me estaba besando el cuello. Abrí los ojos de inmediato, pero todo estaba envuelto en oscuridad. Solo pude ver una sombra difusa, oscura, con ojos rojos que brillaban intensamente. Retrocedió un poco, como disfrutando de mi confusión y miedo. Intenté moverme, pero mi cuerpo no respondía. Era como si una fuerza invisible me hubiese inmovilizado, un hechizo que me aprisionaba en mi propio cuerpo. Recordé que hacía unos días me había pasado lo mismo. Esa misma parálisis, esa misma presencia extraña... pero esta vez, todo parecía más real, más palpable. Quise hablar, gritar, hacer cualquier cosa, pero cuando abrí la boca no salió ningún sonido. Sentía que mis labios se moví

