Sasha. En ese minúsculo momento donde somos ella y yo, sin importar nada, abrazandonos y expresando sin palabras lo que sucedía. Los silencios a su lado son la mejor sensación, su mirada al verme de nuevo combinada con su reacción dejan en claro que nada cambió con nosotros. El destino lo dice, estamos destinados a estar juntos, somos como ese hilo rojo invisible que te une a la verdadera persona que uno ama, si algo estoy convencido en esta vida es de mi amor por Mackenzie y mi futura reina la mafia rusa. Tres meses, viente horas, treinta minutos y cuarenta segundos fue el tiempo exacto que no nos vimos. Le di su tiempo, deje que tenga su espacio y de paso me dio a mi las pautas para madurar más, entender que también tengo una obligación bastante grande en mis hombros que no podía solt

