CAPÍTULO TRES Era un trayecto de solo veinte minutos desde Midtown a Ashton. Eran las 9:20 cuando dejaron la escena del crimen y el tráfico de un viernes por la noche seguía siendo tan penoso como implacable. En cuanto salieron de lo peor del tráfico e ingresaron en la autopista, Kate notó que DeMarco estaba desusadamente silenciosa. Estaba en el asiento de copiloto, contemplando con aire casi desafiante el panorama de la ciudad que pasaba ante su vista. —¿Todo bien por allí? —preguntó Kate. Sin girarse hacia Kate, DeMarco contestó de inmediato, dejando en claro que algo había en su mente desde que dejaron la escena del crimen. —Sé que has estado en esto desde hace rato y conoces cómo son las cosas, pero yo solo una vez he tenido que dar la noticia de que un m*****o de la familia está

