Lunes por la mañana Christopher y Artemis se levantaban más temprano que de costumbre. El castaño fue a darse un baño mientras su amigo preparaba el desayuno y algo para llevar. Ninguno sabía que tan largo era el camino a la isla, o cuanto se demorarían. Luego del baño los chicos se encontraban desayunando, hacía algo de frío y para variar estaban con bastante sueño. —Quiero dormir— se quejó Chris. —Tómate el café, te despertará— le dijo Artemis mientras revolvía el suyo. —¿Me preparaste mi termo?— le preguntó el castaño con ojitos de ternura. —Sabes que sí. Christopher le lanzó un beso volador y continuaron desayunando. Después de terminar, dejaron el dormitorio ordenado y todo limpio. Tomaron sus equipajes y salieron del lugar. Afuera se encontraron con sus Alfas. —Buenos días— sa

