Dasha sentía su cuerpo pesado y esa sensación de aquel día diez años atrás se coló por su mente, sentía que moriría, y no queria, se suponía que había regresado para vengarse, pero quizás, ni siquiera eso podría hacer eso, no era justo. — No…hum…no. Dijo entere la inconsciencia, pero una imagen fue captada por su vista, era un sol, un bello sol, aunque no duro mucho; delirar no era lo mejor que podía hacer, pero ese delirio le pareció hermoso, la voz del pequeño, su cabello dorado, esos pequeños ojitos celestes, ¿acaso había muerto y Dios se apiadaba de ella mostrándole lo que su hijo hubiera sido?, le gusto ese pensamiento, aunque luego un pequeño pitido comenzó a despertarla, ya no sentía su cuerpo pesado, pero si agotado, como si un camión le hubiera pasado por arriba. Apenas abrió s

