No paso mucho tempo entre que Dima se marchó, hasta que su teléfono móvil sonó con persistencia, el pequeño Vladimir ya estaba dormido y ella se estaba preparando para hacer lo mismo, por lo que dudo en responder la llamada, ya que no conocía el número que figuraba en la pantalla, pero finalmente se dispuso a responder, quizás era el director. — ¿Diga? — Creí que a las mujeres les gustaba ser rescatadas por un caballero. — la voz de Lukyan le erizo la piel, era profunda y hermosa de escuchar. — ¿Acaso tus padres no te enseñaron modales? — recrimino sintiéndose osada y valiente, pero era solo por no tenerlo cerca y saber o mejor dicho creer que jugar con el mafioso seria divertido. — Se dice buenas noches, o al menos un hola Dasha como estas, ya sabes cosas de ese estilo. — se dejó caer

