Foreword

801 Words
Día Maldito 1998 Se dice que la ansiedad surge cuando la mente va más rápido que el tiempo, y así lo siento. - ¡Eres una maldita bestia, un maldito asesino! -  ¿Quién lo dijo? No sé, pero tampoco sabían lo que estaban haciendo o el monstruo que estaban creando, solo ansiaba un poco de amor.  El encierro me obligó a encontrarme sin excusas ni ruido exterior, solo yo y mi basura. Repensé toda mi vida, me cuestioné de tal manera que perdí mi identidad. Vivo preguntando quién soy. Yo respondo, lo niego, busco otra respuesta, no me convencen, sigo buscando. Me pierdo. Pero cada vez que termino con la misma respuesta, SOY UNA BESTIA Llueve afuera, me detengo a mirar por la ventana y me doy cuenta de que no es el ruido de las gotas que me atormenta lo que me atormenta, es el ruido de mi bestia interior lo que me ensordece cada vez más. Nuevamente veo cómo las gotas se secan, las piezas se agrietan y se cambian en cenizas.  Al darme cuenta de que mi respuesta no va a cambiar, siento que mi corazón se rompe, veo caer las piezas, perseguido por gruesas gotas que intentan repararlo. Siento un nudo sangriento en la garganta, un nudo desafíos por la ansiedad. Yo pienso de nuevo. Quien quiero ser? Salgo corriendo de esa casa donde me acusan sin pruebas y donde estoy tomando el último aliento de vida. Recuerdo que seguía lloviendo, tanto que la ropa que llevaba puesta estaba cubierta de barro. Con la poca fuerza que me quedaba, caminé sin rumbo. Sin darme cuenta de algo más que mi cansancio, me quedo dormido en un banco de la plaza. Desperté en una habitación muy extraña, desconocida para mí, frente a mí solo noté una habitación enorme, con colores oscuros, encima de mí había una manta cálida que me cubría desde la cintura hasta los pies. Sin llamar a la puerta, una anciana entró con un elegante traje. —Estás en el instituto Salvatore, te encontramos en un banco de la plaza inconsciente bajo la lluvia con todas tus cosas sucias.— No respondí a esa noticia, yo estaba muriendo de miedo y con razón, ser como yo nunca debería haber entrado en un lugar como ese.  Recuerdo que al día siguiente, así como si eso hubiera sucedido ayer, estaba sentado afuera de la oficina del jefe de policía jugando con mis pies, todavía era demasiado pequeño para tocar el suelo, después de una larga espera, salió ese hombre, que él Quería ponerme en una maldita caja de por vida. Se volvió una vez más, no me volví para verlo, solo sentí su pesada mirada. —Adiós pequeño demonio.— Ese día juré que todos y cada uno de los culpables de esto pagarían. El dolor y el sufrimiento de uno no tuvieron suficiente para saciar a la bestia dentro de mí.  Cuanto más crecía, menos amaba, menos controlado, menos controlado por la misericordia de nadie, ni siquiera por la única persona que me dio refugio cuando más lo necesito. Era como si la bestia dentro de mí quisiera sangre, quisiera la muerte, quisiera la venganza más cruel por aquellos que me dañaron. Hoy estoy frente a la persona que me cuidó durante todos estos 8 años. Sin embargo, nunca creí, nunca envié mi alma merecía ser salvada y menos aún creo que tengo salvación.   8 años en los que me hice cargo mientras todos dormían creando mi propio imperio, mi propio reino. En el instituto Salvatore me dieron la libertad de salir y entrar como quisiera cuando alcancé la mayoría de edad y más cuando me di cuenta de que algo extraño vivía en mí que ya no insiste en esconderme, la bestia. Soy la mejor de mi clase y, a pesar de eso, me encanta estudiar los teléfonos de las chicas que intentaron conocerme, comprenderme, chicas que se sintieron atraídas por la oscuridad que me persigue y poco a poco me convertí en mi víctima, chicas con nombres. y el apellido que me dejó una mierda por mi culpa.  ¿Alguna vez has escuchado ese dicho "Nunca despiertes a un demonio si no estás dispuesto a saber que es el infierno"? Bueno, eso les sucedió a ellos, despertaron el infierno que libero, el dolor que soy capaz de causar, porque no siento ni sufro, tengo mi corazón como decoración solo para mantenerme con vida.  ¿Qué diablos soy yo? Hasta el día de hoy no puedo describirme. Algunos dicen un vampiro, otros dicen un hombre lobo, pero ni chuparon sangre ni aullaron a la luna ... Soy prueba viviente de que mis padres no eran humanos, ya que soy el resultado de una fiebre entre Afrodita y Hades. Más que eso, soy un ser con una mirada perdida y una sonrisa infernal.  Soy una bestia y la bestia tiene un nombre mortal: Logan Cafiero Rey de la mafia española.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD