Al llegar a la casa nos dedicamos solamente a intentar leer, porque la verdad, no podía enfocarme en el libro. A los pocos minutos volteamos a vernos e hice lo que mejor que me sale, tomé su cara entre mis manos y la besé. Un beso dulce y suave, y ella me respondió con la misma ternura y afecto. ¡Qué bien se sienten esos labios! y cuando se estremece... Eso me encanta, me encanta saber que tengo efecto en ella, tal vez si tengamos un futuro pero sé que me odia la mayor parte del tiempo por mi forma de ser. — Quiero que hagamos un trato— Salió de sus labios— Seamos amigos con derecho, Matías. — ¿Un simulacro de novios? — ¿Novios de mentiras? Ya sabes amigos con derecho a sexo. — ¿Cuáles son las reglas? — ¿Contamos como una pareja pero sin tanto compromiso? —Asentí. — No me gus

