CAPÍTULO VEINTITRÉS Incapaz de conseguir una visión clara de los jinetes, Cole puso dos balas bien colocadas un par de pasos por delante del caballo líder. Sus rodillas se doblaron cuando el animal intentó alejarse, enviando al guerrero de espaldas por el aire. Cole le disparó en pleno vuelo. A su alrededor, sobrevino el pánico, con los caballos gritando y los jinetes luchando por salir del alcance. Era una escena loca y s*****a, los hombres indignados por la pérdida de sus compatriotas, incapaces de reaccionar con la suficiente rapidez o sensatez. Cole derribó a un segundo con dos disparos en el pecho, luego bajó de su posición, los ojos fijos en el tercer asaltante que tropezaba en su desesperación por escapar. Lanzando los brazos en un movimiento de aleteo, los caballos, ya bien asust

