—Pero... pero... todo el mundo parece tenerle siempre tanto miedo. Sawyer se ríe. —Vale, esa parte es verdad. Probablemente, soy la única persona de la agencia que no le tiene miedo a ese mierdecilla. Es más bien que todo el mundo lo encuentra intimidante por el éxito que tiene y a una edad tan temprana. Además, ya sabes cómo son los adictos al trabajo. Los respetas, les temes y sabes que harán grandes cosas. —No me hagas esto—gimo. —No me hagas sentir mal. Fue un gilipollas conmigo, simple y llanamente. Solo que es demasiado creído para admitirlo. —También es verdad—. Sawyer sacude la cabeza. —Nunca he visto a nadie devolverle la mierda como tú lo haces. Respeto, chica. —Gracias—murmuro. Puede que haya parecido un poco mala en el par de ocasiones de las que Sawyer ha sido testigo, pe

