CAPÍTULO 2

1989 Words
La mañana es calurosa en la ciudad de Sídney, en esta estación del año, pero especialmente ese día sí que hizo calor. Karsten se había quitado el saco y se quedó en camisa, a esta le remango las mangas hasta los codos y aflojó un poco la corbata. Estaba particularmente desesperado por irse a su empresa, que era una manufactura de calzados y ropas deportivas, la cual él mismo tenía problemas con su propio esfuerzo. Hemos trabajado mucho para lograr lo que tanto deseaba la independencia económica por sí mismo.   Y ahora, su padre necesitó que él ayudara a su hermano Adalberto a la posesión de la presidencia, pues su padre se retiró en unos pocos meses, aunque lo que él realmente quería era que fuera, su hijo mayor quien tomara ese lugar, y también su hermano pues este le huía a esa responsabilidad. Tomar la dirección de la presidencia implica un matrimonio arreglado por su padre y socio que había fallecido en un accidente catastrófico, y Adalberto está tan enamorado de su novia Jessica, hace más de cinco años atrás, esta renuente a acceder a tal petición.   Suspiró enfadado, todos los documentos están en total desorden complicado su deber y retrasado su trabajo y así no podría irse lo más pronto posible, que era lo que más deseaba él. -Bertha, los documentos del balance de la empresa Yanio, no los encuentro, podría ayudarme a favor- sin esperar alguna respuesta colgó. Ese era él, esperaba que todo se hiciera solo porque él lo ordenaba. Era un hombre muy seguro de su mismo, a sus treinta y cinco años, ostentaba varios títulos universitarios lo que lo convertía en alguien que conocía muy bien el campo del comercio internacional, sus ojos azules verdosos, eran grandes y muy expresivos, los cuales estaban enmarcados por unas gafas dorada esta reposaba en el arco de una nariz aguileña perfecta, con su cabeza inclinada se concentraba en la lectura de los documentos que tiene en su mano grande y fuerte. La puerta de la oficina se abrió de par en par, dejando ver a un hombre mayor que sonríe con solo verlo. - ¡Buenos días! _ Saludo Gustavo a su hijo que al levantar la cabeza su cabello castaño oscuro destelló rayos rojizos que resaltaban a su blanca piel_ pareces muy ocupado. - Padre, ¿Qué haces aquí? _ Karsten se sorprendió y arqueó una ceja al ver a su padre en esa oficina, pues no era casualidad y eso él lo sabía muy bien _ ¿A qué se debe ese milagro?_ ahí viene la clásica charla de que soy un hombre viejo y quiero nietos _ pensó Karsten. -Solo saludarte _  le sonrió con los ojos brillantes y maliciosos  _ ¿No puedo?_ Él se sentía muy orgulloso de su hijo mayor y era a quién escogió para casarlo con la hija de su socio, pero él no se dejaba manipular o manejar por ninguno de sus caprichos, y eso le gustaba mucho más, el reto era como un afrodisíaco para su vejez_ Pensé que podríamos almorzar juntos, necesito un favor tuyo __ dijo con voz zalamera. _ ¡Ah, sí! _ le miró con el ceño fruncido _ ¡Ya lo veo venir!_ pensó Karsten muy serio y torciendo sus finos labios de medio lado - y.... ¿Qué favor sería?- él siguió con los documentos para restar importancia a lo que su padre decía, pero de vez en vez lo miraba de soslayo. _ ¡Bueno!_ se acomodó  frente a su escritorio - necesito dictar un seminario de comercio exterior en la universidad de Bristhon;  cómo ya sabes nosotros somos benefactores y una de ellas es ayudar con nuestra experiencia a estos jóvenes estudiantes, que por cierto son muy promisorios - miraba como él lo ignoraba, y soportaba la sonrisa malévola que trataba de salir en su rostro. - Esa siempre ha sido "Tú tarea" - recalcó las palabras, desde que Karsten era un crio siempre veía a su padre buscar de escuela en escuela y ayudar a cuanto joven le viera potencial  _ y ¿Entonces? _ preguntó  impaciente. - Bueno....si...eso es verdad....pero es que tengo....un pequeño problemita _  el viejo se mostraba misterioso y además muy nervioso mientras  se rascaba la cabeza. A él le gustaba jugar con su hijo al gato y al ratón. Quería conseguir lo que se había propuesto por muchos años, pero su hijo no le daba la oportunidad de persuadirlo   _ y debo evitar ir….al menos por un tiempito.   El hijo lo observaba fijamente, sus ojos azul verdoso  brillaron con intensidad y curiosidad por el extraño comportamiento de su padre. Su padre jamás le pediría a él que dictara uno de sus adorados seminarios y mucho menos que se negara a ir a enseñarlos _ Karsten ladeó la cabeza como si así pudiera organizar sus ideas y tratar de encontrar la respuesta al extraño comportamiento de su padre  _ No,  aquí había algo muy raro, y no estaba muy seguro de qué, pero lo iba a averiguar. _ ¿Estas evitando a alguien? _  Karsten dejó los documentos, llevo su ancha espalda al respaldo de su  silla y se cruzó de brazos, templando la camisa,   y mirándolo fijamente  le dedico toda la atención al hombre que se paseaba impaciente por su oficina. Gustavo Manjarrez se veía muy conservado a sus sesenta años, era alto y corpulento como su hijo mayor, medían lo mismo, un metro noventa, era algo que siempre llamaba la atención  al llegar a un lugar, sus cabellos castaños oscuros en los cuales se reflejaban algunas canas y  en su rostro se marcaba las arrugas que le daba sobriedad y madurez, era un hombre que no le restaba ni fuerza ni hombría. _ Si, él había enviudado apenas hacia un año ¿Sería posible que su padre anduviera enamorado? ¿Tan pronto? Y ¿Quién sería la persona en cuestión? _  Estas ideas lo molestaron, él frunció el ceño molesto e intrigado. _ ¡No! _ levanto una mano en el aire como si quiera detenerlo cuando respondió nervioso y  para disimular se carcajeó, esa actitud confirmo las sospechas de su hijo mayor _ Lo... que pasa...es que me... siento cansado _ Karsten se dio cuenta que su padre al final de la frase modulo la voz en forma suave, en definitiva su padre le escondía algo. Lo vio  sentarse frente a él. _ Ah  _  lo miraba sospechosamente_  pero tú sabes que a mí no me gusta enseñar, detesto a todas esas jovencitas revoleteando sobre mi _  dijo con fastidio y con un tono amargado. _ Si lo sé_  Gustavo sabía que el atractivo de su hijo le había traído problemas con infinidades de mujeres, que se  lanzaban  acosándolo de manera indecente, causando en él cierta aversión, siempre le gustaba tener la iniciativa y no le gustaba las mujeres que eran agresivas con el sexo opuesto. _ Sólo sería un mes _  Volvió al ataque el viejo al percatarse del interés de su hijo  _ es para el último semestre, se te proveerá una asistente para que te ayude, es la mejor de su clase, te sería muy útil _ Gustavo se levantó y vuelve a caminar por la oficina, manifestando aún más su nerviosismo. Karsten bajo la mirada nuevamente a los documentos en los que estaba trabajando, para esconderle a él su interés. _ Pídele ayuda a Adalberto _ dijo muy serio _  Yo estoy comprometido,  tengo mucho trabajo, además tendría que viajar por un mes y no creo que Salomé le agrade mucho- continúo con los papeles, su padre le escondía algo, de eso él estaba seguro, el problema era como averiguarlo. _ ¡Esa mujer no me gusta para ti! _  murmuró  molesto el padre _  es insaciable y lo peor codiciosa también_  apretó fuertemente el bastón  _ solo está contigo por tu dinero y por posición social que tu representas. _ Dime algo que yo no sepa_   dijo el hijo molesto. Soltó los papeles nuevamente y se apoyó en el escritorio, su escultural espalda quedo rígida por la tensión que ya tenía en esos momentos - Padre… - suspiro y miro el techo de la oficina y buscaba la palabras adecuadas para decirle a su padre que no se metiera en sus asuntos privados sin ofenderlo_ …esa mujer, como tú le dices, es la persona que quiero para que me acompañe, no es lo mejor del mundo, no hay nadie perfecto, pero ella me conoce y yo a ella_  le sonrió triste -  y ella se casara conmigo si acepta…. Y no contigo. Los ojos de hombre mayor destellaban por el disgusto ante sus palabras, pero tenía que ser inteligente y quería que él cayera en su trampa. -En eso tienes toda la razón, es a ti a quien ella le va hacer la vida desgraciada -se dirigió a la puerta -  gracias,  al menos por escucharme, y no fuiste como tu hermano Adalberto que se enojó y me echo de su oficina_  salió con una sonrisa en el rostro, su segunda estocada había sido dada. Karsten se sintió mal e incómodo por tratar mal a su padre, él era un hombre muy bueno y no debió tratarlo así. Se levantó y muy rápido se dirigió a la puerta, con la intención de alcanzarlo y darle una disculpa por su falta de tacto,  pero en esta es interceptado por su hermano menor. _  ¿A dónde vas? _  le dijo Adalberto al detenerlo en la puerta_  ¡Es urgente! Necesitamos hablar.   Adalberto entró a la oficina de manera intempestiva y fue seguido por Karsten que frunció las cejas al verlo sin control, en sus manos traía unos papeles en desorden. Ambos se aprecian bastante en lo físico, pero en el carácter, Adalberto era más tranquilo y pasivo, pero al hombre que tenía frente a él era muy diferente. Su rostro se veía descompuesto por la ira que manifestaba por cada uno de sus poros, cada parte de su cuerpo se mostraba en total tensión. _  ¿Qué pasa? _  El rostro de Adalberto  estaba  rojo por la rabia y sus ojos brillaban con furia, él era menor seis años _ ¡Cálmate! El joven respiraba furia _ ¿Ya sabes lo que está fraguando  nuestro padre? _  Su mirada estaba colerizada _ ¡Esta enamorado! Y no solo eso ¡Se va a casar! _  ¡Qué! _  en el rostro de Karsten se reflejó una mueca parecida a una sonrisa_  ¡Es una broma! _  ¿Broma? _  gritó furioso mientras le mostraba los papeles que llevaba en su mano _  encontré un mundo de talones de los cheques girados a la universidad Bristhon, para una estudiante_  se aflojo la corbata, sentía que se estaba ahogando_  y llame a la universidad y me confirmaron los pagos  de los semestres, y cuando pedí la identidad de la mujer  no quisieron darme ninguna información, por la orden explícita de él. Karsten presentía que la situación  no iba por buen camino, y que pronto se complicaría y mucho. _  Pero....eso no asegura que él este enamorado _  lo miraba atónito _ él siempre ha becado a jóvenes con prospectos académicos, es muy altruista_  él no podía creer eso de su padre. _  Mira, Kars, no me importa que padre se enamore,  que tenga una aventura, en sí,  él es humano y siente, pero que dé la mitad de las acciones de la Comercializadora....._  se interrumpió  furioso. Fue al mini bar y sirvió un vaso grande con whisky, y lo bebió de un solo golpe,  luego se giró y  miro a su hermano muy fijo. _  Y ¿Sabes que también descubrí? _ Adalberto miraba a su hermano como este se removía con incertidumbre. Karsten  pensaba sorprendido  lo que su hermano decía, nunca lo había visto antes  perder los estribos, y no era para menos. Adalberto apuro el segundo trago de un solo golpe_ Descubrí, que hay una cláusula en el testamento de papá enlazada con el testamento de mamá_ tomó la botella en una mano y el vaso en la otra y fue a sentarse en un gran sillón_ que uno de los dos debe casarse con la hija del socio fantasma o de lo contrario, todo pasara a manos de la hija del socio fantasma. _Pero....padre está loco.
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