CAPÍTULO TREINTA Lorna observaba con admiración y preocupación cómo Merk subía al barco Pandesiano y atacaba a sus hombres. Miró con orgullo cómo movía el cañón antes de que disparara, salvando a Seavig y dándole la oportunidad que necesitaba para asegurar la cadena y sellar el puerto. Fue algo heroico y desinteresado, y Lorna no se había dado cuenta de que esto era parte de Merk. En ese momento había hecho enmiendas por sus errores del pasado y por una vida errónea. Sintió verdadero amor por él. Había deseado ir con él y estar a su lado, pero no podía ya que seguía ocupada levantando las palmas y creando la niebla para oscurecer a la flota Pandesiana. Era la última batalla de Merk, y estaba solo. Era su batalla para obtener redención. Ella observó hasta que, finalmente, él encontró lo

