CAPÍTULO TREINTA Y DOS Alva estaba frente a la g****a sosteniendo su bastón delante de él y sintiendo que su poder disminuía. Sus brazos temblaban por las horas de esfuerzo y aun así los troles seguían viniendo, miles y miles más en una corriente continua de monstruos. Alva sabía que el tiempo era esencial ahora más que nunca, pero aun así sus poderes habían llegado a su límite. No podría contenerlos por mucho tiempo más. El destino de Escalon ya no dependía de él, sino de la Espada Incompleta. Si Kyle y Kolva y Alec lograban regresarla a tiempo, entonces tendrían una oportunidad. Si no, todo estaría perdido. Alva se esforzó con todo lo que tenía y, a pesar de todos sus esfuerzos, ya no pudo mantener sus brazos arriba. Se bajaron por sí solos con el peso del bastón y, mientras lo soltaba

