Así casi sin darse cuenta ya estaba prácticamente en los siete meses, le quedaba muy poco de este embarazo, para ya recibir a su hijo, estaba feliz, se ponía muy contenta porque cada vez su panza crecía más y más. Las chicas quisieron acompañarla hacerse una de las ecografías, porque querían ver a su sobrinito, entonces Maite organizó el día que tenía que hacerse la ecografía ir con sus amigas y se fueron las cuatro para la clínica, estaban tan emocionadas de poder ver a su sobrino que estaban felices y no lo podían creer que fuera tan chiquitito y cómo se movía en el vientre de su madre. Trinidad se grabó los latidos del corazón del bebé en su celular y lo puso como un ringtoné y cada llamada que recibía se escuchaban los latidos del corazón de su sobrino, no solo las chicas que hiciero

