Luego de llevar a Jenny a su casa, que vive en uno de los barrios más humildes de la ciudad, ellos se vuelven y mientras iban en el auto Angelina lo escuchaba con tanta emoción a Renato y lo que decía. —Lo mejor que puedo hacer por ellos es ayudarlos, debo comprar una casa más grande, donde el niño pueda jugar, como lo hacen los hijos de Noah, con un bello parque, donde su mamá pueda estar tranquila y disfrutar mientras él juega. Jenny había logrado que Mateo obtenga su libertad condicionada, entonces los fines de semana podía salir y estar con su familia. Mateo estaba tan feliz de poder compartir, aunque sea con su hijo, los fines de semana y también con su padre. Renato al enterarse de todo esto, llegó muy ansioso a la mansión y le pidió a Donato que lo acompañara al estudio, que que

