Maite le cuenta a Donato todo lo que sucedió y él la escucha atentamente. — Y ya después solo recuerdo que me sentía mal, le cuenta Maite y le pedí que llamara a Noah y él me dijo que sí, que me sujete fuerte, que vamos con Noah, Maite mientras le relata todo lloraba y Donato trataba de calmarla. — Dime tú, entonces no bebiste de esa copa. — No, señor Donato. — Dime Donato por favor, hija. — No, yo solo la sostuve a la copa y luego tomé el bolígrafo para firmar los papeles, a lo olvidaba, él sopló un polvo en mi cara que me hizo estornudar. — Lo sabía, yo me imaginé que ese desgraciado había hecho algo, pero tu tranquila mi amor, que yo lo voy a meter preso, te lo juro por mi vida. Ya envié a analizar la copa, pero cree que él te drogó tirando el polvo en tu rostro y ya ahí no tengo

