Nunca me imaginé que podía entrar a ver el nacimiento de mi sobrino, pero cuando la doctora me preguntó, no dudé ni un segundo en responderle, que sí. Estábamos tan emocionados con mi hermano Marcos, que ambos salimos corriendo para cambiarnos, de la desesperación por apurarnos y entrar rápido para estar junto a trinidad, nos estábamos cambiando los dos de espaldas, pero cambiándonos en el mismo habitáculo. Cuando salimos, la enfermera dice, se podían haber cambiado, también en el de al lado. Bueno, ya está, le dice mi hermano, entonces nos fuimos corriendo para la sala de parto. Cuando llegamos Trinidad estaba con muchos dolores, entonces, yo le tomé la mano fuerte y le decía cómo tenía que respirar, porque yo ya tenía experiencia, le tomé tan fuerte la mano y le levanté la espalda pa

