Los chicos habían logrado convencer a sus abuelos, para que no se fueran a dormir a la casa, sino que se quedaran ahí con ellos, hicieron que sus dos abuelos durmieran en la carpa todos juntos, era una experiencia divertida y a ellos les encantaba. Marta durmió en la carpa con las niñas, también disfrutando de ellas. A la noche Noah, encendió como todos los días, la infaltable fogata y ellos estaban sentados cantando canciones con sus instrumentos, la pasaban genial, eran una familia divertida y muy aventurera, les gustaba mucho acampar y disfrutar del lugar al aire libre, eso era algo que los niños habían aprendido junto con sus padres. Noah y Maite ya no podían hacerse esas escapadas románticas, cuando estaban con su familia, pero muchas veces se tomaban cuatro o cinco días para irse

