Como todos los días, luego que se van los niños a la escuela y los adultos a la empresa, quedan en la casa Marta, Jorge y Donato, los tres en casa esperando a que se haga la tarde y lleguen los niños que son la alegría del hogar. Hoy Donato no se sentía muy bien, pero no le dijo nada a Noah, luego que se fueron todos a media mañana, Jorge le preguntó. —¿Estas bien Donato, porque te noto un poco raro? —Si, le respondió él, aunque su cara decía lo contrario. Marta también le preguntó, al ver lo que le respondía a Jorge, que estaba todo bien, y ella le respondió. —No tienes buena cara, Donato, ¿Seguro estas bien? —Si, solo que me siento un poco raro, no es que se sienta mal, pero si me siento un poco extraño, no sé cómo explicarles y luego cuando se levantó para ir a buscarse un vaso de

