Mateo logró drogar a Maite y se la lleva a uno de sus departamentos que tiene y usa muy ocasionalmente, para llevar a alguna de sus tantas mujeres. Llega con Maite y le cuesta mucho mantenerla despierta, todo ese polvo que ella absorbió la dejó media inconsciente Mateo está feliz, ha logrado tener ese gran premio que tanto anhelaba, la virginidad de Maite por la que tanto luchó. Piensa disfrutarla y sacarle fotos para enviársela a Noah. Se quita su ropa y comienza a besarla y de a poco va bajando su vestido y besa ese cuerpo que tanto deseaba. Cuando está desnudándola, ella inconscientemente comienza a llorar y a llamar a Noah. — Mi amor, ven por nosotros, Noah, estoy embarazada, estoy esperando un bebé tuyo, no me dejes, no me abandones. — ¿Que dijiste?, maldita perra, te entregast

