26. Una noche desperté y me vi desnuda. Frederic había salido y yo, que quería darle una sorpresa me había quedado dormida. Hacía frío, mucho frío y al ver que no parecía que vaya a volver pronto decidí vestirme. Me sentía triste. Como no tenía otra cosa más que hacer, dejé que mi mente cobrara vuelo… Recordaba la época en la que mi mami me había llevado a vivir a la casa de Aleksander. Siempre que pensaba en mi casa, me entraba nostalgia, pensar que estaba hecha añicos me hacia sentir tristeza. Si pudiera, algún día quisiera hacerla reconstruir, quizás Frederic quisiera vivir allí conmigo. Pero no puedo imaginármelo. Este viaje que hacemos es como un sueño entre los dos. Lo sé, no soy tan ingenua… pero tengo miedo a perderlo. No creo que exista otro hombre que me ame. No en esta vida.

