17. Luego de que Dina confirmara que me había ido a cama, salí de ella, así en camisón y bajé al jardín con la esperanza de encontrarme con Stefan. El brillo del agua en la piscina le daba un aire mágico a esa hora. Era una de las pocas veces que bajaba de noche, pero no tuve suerte, ahí no lo encontré. Tomé valor y fui a buscarlo a su recámara, por lo que me contaba Dina, cuando me preparaba para irme a la cama, sabía que el joven Stefan era demasiado caprichoso y le disgustaba que lo molestaran cuando dormía, de todas formas, fui hacia allá. Aleksander estaba encerrado en la biblioteca, y Maritza en su recámara, ninguno de los dos podría pillarme. Su puerta no tenía traba y la abrí con toda la suavidad que podía. Stefan dormía con la ropa puesta. Así y con el mal genio que tenía, dor

