24.

902 Words

24. A los dos días llegamos a los lares de Tucumán. A un pueblito baldío en el que apenas conseguimos algo de comida. A Frederic no parecía molestarle la incomodidad de ese lugar. Me parecía que desde que me había marchado de la casa de Aleksander había pasado siglos, y que esos siglos los había pasado a lado de Frederic, que, de una forma milagrosa había llegado a mi vida y que ahora ocupaba mi corazón. A veces soñaba que Aleksander aparecía de la nada y venía con intenciones de disputarse con Frederic, mi amor. A veces, ganaba él, a veces, Fréderic, pero cuando él ganaba, el sueño continuaba y siempre terminaba matando a Aleksander, y entonces el lindo sueño se volvía una pesadilla. En ese momento no tenía ni la menor idea de lo que el destino tenía para mí. Antes de continuar el v

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