Olvido

1650 Words
Olvido ¡Un buen desayuno! eso es lo que me hacía falta para iniciar un buen día -- expresaba el señor Makcartur mientras se sentaba frente a Peter. ¡Buenos días señores Makcartur! Ah.. ¡Vaya que sorpresa tan agradable! ¿Cuando arribaste Bertoli? -- le preguntó el padre de Peter, levantandose de la mesa y estrechando la mano del viejo señor Bertoli. ¡Ayer en la tarde! Pero pasé como muerto tendido en la cama hasta que el sol apareció esta mañana -- le respondió con una gran sonrisa al señor Makcartur. ¿Me permiten acompañarlos a desayunar? -- preguntó el señor Bertoli ¡No tienes que preguntarlo! Siéntate ¡siéntate! Peter acercale una silla -- le ordenó su padre El viejo señor Bertoli era el tío de su esposa y estaba en Amsterdam por asuntos personales. Al verlos en el restaurante del mismo hotel dónde él se alojaba se sintió muy animado y fue a saludarlos a su mesa. La conversación y la compañía del señor Bertoli ponían de muy buen humor al padre de Peter y a él le agradaba mucho el tío de su madre. En cambio a Alex, le parecía muy aburrido. Estaba pensando Peter -- dijo el señor Bertoli --Tengo unos pequeños asuntos que tengo que resolver y tú podrías ayudarme con ellos, ¿Me acompañarías a Montreal? Solo serían dos días a lo sumo y después puedes volver a Amsterdam con tu padre y tu hermano o viajar de regreso conmigo a Italia. ¡Tú decides! Al escuchar la invitación de Bertoli, el corazón de Peter saltó en su pecho feliz y encantado con la idea de volver antes de lo que esperaba a Montreal y que eso le permitiera ver de nuevo a Elena. ¡Claro! me.. ¡No! -- dijo categóricamente su padre. Él tiene asuntos pendientes aquí. Y su trabajo es primero y después de terminar nuestros asuntos viajaremos de regreso los tres a Italia. Alex tiene que negociar con los de Túnez y Peter debe encargarse de las exportaciones con ellos.. ¡Luego será! -- dijo su padre sin darle oportunidad a Peter de terminar de responderle a Bertoli. Tío.. ¡Será un placer acompañarte! Además los de Túnez no vendrán hasta la semana próxima. ¿No es así Alex? Su hermano sonrió al comprender que la intención de Peter tenía rostro de mujer. ¡Tiene razón Peter papá! Ellos no vendrán hasta la próxima semana. Peter puede acompañar al tío a Montreal y estar de nuevo aquí el viernes. ¿No es así Peter? Entre los dos hermanos estaban jugando un código de cómplices. "Tú sabes y yo sé" Se miraron a los ojos y se sonrieron discretamente, envolviendo a su padre en una telaraña. Alex que conocía bien a su padre mejor que Peter, sabía como manipularlo. Y entre palabra y palabra consiguió el permiso para Peter. Al día siguiente en la mañana Peter y su tío tomaban el avión rumbo a Montreal. Al llegar su tío se alojó en el mismo hotel donde antes se había alojado Elena y Peter se fue a su departamento. Estando en el departamento llamó a su amigo: ¡Morís! -- le dijo. ¡Estoy de vuelta en Montreal! ¿¡Te escapaste de tu padre Peter!? -- dijo entre risas ¡Algo así! El tío Paolo llegó a Amsterdam y por esos magníficos azares de la vida se alojó en el mismo hotel que nosotros y ayer en el desayuno me pidió que lo acompañara a resolver unos asuntos aquí en Montreal. Me quedare hasta el viernes y luego debo volver a Amsterdam. ¿Como conseguiste que tu padre te dejara ir? -- le preguntó Morís Alex me ayudó.. ¡¿Alex?! -- le preguntó Morís con asombro Sí, y aunque no lo creas hace dos noches pasamos hablando y divirtiendonos en el banquete que dio el nuevo socio de papá. ¡No te lo puedo creer! -- le decía Morís riéndose al imaginar a Peter y a Alex juntos, sin discutir. Morís.. Compré unos obsequios en Amsterdam para ti, para Diana y para tu hijo. Me gustaría llevarlos a tu casa ésta noche, aprovechando que el tío se quedará descansando en el hotel. Y también traje .. eeh.. aah.. ¿Qué? -- preguntó Morís al escuchar a Peter algo inseguro de lo que iba a decir. Tu prima te.. ¡¿Lo de su maleta?! ¡¿Te lo dijo?! La verdad estoy apenado con ella. La traje conmigo y me gustaría comunicarme con ella para devolversela. ¿Puedo pedirte su número? O ¿puedes decirle que me llamé? o llamala tú, como mejor te parezca. Lo que quiero es devolverle su maleta.. ¿¡Solo éso!? -- le preguntó Morís Sí.. ¡Solo quiero devolversela! - le respondió ¡Que lástima! ¿Porqué? ¿Ella te a dicho algo? -- el tono de su pregunta hizo reir a Morís Jajaja.. ¡Te gusta mi prima! ¡Lo sabía! ¡Vamos Morís! Sabes que no me gusta que juegues conmigo. ¡No te burles de mí! ¿Te gusta Elena? -Ni siquiera la conozco Morís, ni ella a mí.. Lo siento entonces por mi prima. Ella estaba tan ilusionada con verte de nuevo que de tanto preguntar sobre ti, creí que se estaba enamorando.. Peter no quería seguir cayendo en el juego de Morís. Él no le iba a decir nada en cuanto a sus intenciones personales con Elena. Y no estaría seguro de que lo que Morís decía era cierto, hasta ver a Elena a los ojos. ¡Déjate de tonterías Morís! y ¡dame su número! No dejaré que te burles en mi cara por lo sucedido con nuestra confusión de maletas. ¡Esta bien! ¡esta bien! No te molestes. Ya te lo envio - Morís conocía muy bien a Peter y sabía que cuando algo le molestaba aquello era en serio. Y si seguía jugando a averiguar que sentía por su prima era capaz de irse y llevarse la maleta de Elena y ella realmente quería recuperarla. Le envio el número telefónico de su prima y quedaron de verse en la noche. Después de colgar lo primero que hizo fue llamar a Elena, quién contestó extrañada al no reconocer el número telefónico.. Diga.. Hola Elena.. Peter.. ¡Que gusto! No creí escucharte tan pronto. Precisamente esta mañana hablaba de ti con Morís -- Elena le había preguntado a Morís muchas cosas sobre su amigo. Le llamó mucho la atención y a la vez quería saber si era capaz de leer su diario La forma tan familiar como le hablaba lo hizo relajarse y hablar con ella como si se conocieran de hace mucho. Elena, ¿Podemos vernos? Para devolverte la maleta por supuesto -- se sentía inseguro de su respuesta si le pedía solamente que se vieran.. Si.. por la maleta -- dijo algo decepcionada de la invitación -- tú dirás ¿donde? En el Mont-Royal En una hora ¿te parece? Por supuesto ahí estaré -- la conversación por teléfono había acabado y Elena se sintió un poco desilusionada. Creyo que por lo que le había dicho Peter de sus ojos habría algo más en ese encuentro. No sabía qué, pero había pensado en eso durante esos cuatro días desde que él se fue.. Se arregló y soltó su cabello color miel y se puso con poco más de perfume y salió rumbo al café Antes de llegar se compró un helado y ya que iba caminando aprovechó para ir comiendo su helado de chocolate Al llegar ya Peter estaba allí y ella aun no había terminado su helado. De un último mordisco se lo comió. ¿Me permites? -- le dijo Peter. Sacando de su bolsillo un pañuelo, limpió la comisura de sus labios que aun tenían restos del helado de chocolate. Apenada y con rubor en sus mejillas le agradecio a Peter que sonreía al verla ruborizarse. Esa actitud hacía que él sintiera más interés en ella Entraron al café y gentilmente Peter se disculpaba por la confusión de maletas. Soy yo quién debería de disculparse. Soy muy despistada. O al menos eso dice mi madre. No creo que lo seas. ¡Ah no! Entonces como le dirías a una persona que compra un helado de chocolate y olvida pedir una servilleta.. Bueno.. ¡Despistada! esa es la respuesta. Es un error que cometo siempre. Y aunque le pido a Dios que me ayude a cambiar eso, ¡no lo consigo! -- dijo algo resignada No deberías preocuparte tanto por algo así.. ¿¡Estás seguro!? Talves la próxima vez me confunda con las maletas de un mafioso y ¡eso sí sería un gran problema! -- Lo dijo con tanta gracia que Peter empezó a reírse ¡Te das cuenta! hasta tú te burlas.. No me estoy burlando de ti bella trigueña, ¡me estoy riendo contigo! -- Peter se sentía tan cómodo con Elena que no se había dado cuenta que ya llevaban más dos horas en el café y pronto serían las siete. Al mirar su reloj recordó que Morís y Diana lo estaban esperando para cenar. Se disculpo con Elena al darse cuenta de lo tarde que era y le explicó que su primo Morís estaba esperandolo para cenar y que debía volver al departamento por los obsequios que había comprado para Morís y su familia. Salieron a prisa del café y para suerte de Peter un taxi pasaba por allí. Se despidió rápidamente de Elena diciendole que la llamaría luego para preguntarle algo. Subio al taxi, le dió la dirección al conductor y pronto estaba en su departamento. Le pidió esperarlo unos minutos y que luego lo llevara a la dirección que él le daría. Salía a toda prisa del taxi hasta el departamento, cuando el hombre del taxi le gritó: ¡Caballero! ¡olvidó su maleta!
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