P.O.V. NATHAN Mi mente estaba dividida. Por un lado ansiaba estar en la batalla y por otro no quería perderme el nacimiento de mi tercer hijo. Siendo sincero, aún no podía creerlo. Después de la muerte de Esmeralda jamás pensé que podría llegar a amar a otra persona y tener hijos con ella. Pero Harmony apareció en mi vida de una forma extraña y la química entre los dos fue instantánea. Estoy a su lado intentando calmarla, aunque se que es inútil. Siente dolor y este no cesará hasta que el bebé nazca. Ella mantiene los ojos cerrados y respira muy lentamente. Su frente está perlada de sudor, la cual me encargo de secar cada cierto tiempo. — Todo estará bien cariño, en unas horas estarás recuperada. — Para ti es fácil decirlo, no eres el que siente como se le parte la pelvis. Tan sól

