Cuando Kendall abrió sus ojos, no contempló nada más que oscuridad en la habitación. Con la pequeña lámpara de noche con forma de osito que descansaba cerca de Darío, el omega fue capaz de vislumbrar la figura del cachorro durmiendo tranquilamente en su cama. Por lo que no le había despertado este con alguna pesadilla perturbando su dulce sueño. Confundido, el omega observó hacia la ventana y contempló entre la pequeña abertura de la cortina, la nieve se reunía en el bordillo de esta, con el cielo tan oscuro como podría estar con la luna en lo alto y las pocas estrellas que decidieron acompañarla esa noche. Lo cual, solo dejó más perdido a Kendall, ya que si su cuerpo no había despertado de forma automática acostumbrado a despertar temprano, ¿por qué es que lo había hecho entonces? In

