Maximiliano veía a su esposa más pálida y esos vómitos que se han extendido no solo en las mañanas. Pero su esposa siempre se lo atribuía a que eran sus hormonas porque su menstruación se estaba haciendo de rogar. Estando en una junta con un cliente, Fiorella se levanta para su presentación, pero en un abrir y cerrar de ojos, ella lo mira y cae al suelo. Maximiliano llega justo antes de que lo toque, él la toma en brazos y sale de la sala de juntas, sin importarle nada más que su amada esposa. Al salir de la oficina grita que seguridad espere con su auto y así lo hicieron el monto su vehículo y uno de seguridad condujo hasta el hospital más cercano y en cuanto llegaron ingreso con su esposa gritando ayuda. Cuando él quiere ingresar no lo dejan y le dice que debe esperar fuera. Pasan

