Olivia La última vez que estuve tan nerviosa como ahora, fue cuando estaba a la espera de los resultados para la postulación de la beca en la Universidad y en ese momento ni siquiera me sentía tan a la intérprete como ahora. Para esta ocasión elegí colocarme una blusa color verde y unos jeans negros ajustados. Me sentía cómoda y segura conmigo misma, que era lo importante. Respiro hondo y me doy ánimo para llamar a la puerta frente a mí. Toco dos veces y espero paciente. Segundos después, aparece Samanta frente a mí, con una gran sonrisa en el rostro. —¡Ollie! —chilla emocionada. Odio ese maldito sobrenombre, porque me recuerda a mí abuelo y a aquellos tormentosos años de mi vida, pero aún así ignoro ese amargo sentimiento, porque al parecer Sam y Franco ya me apodaron de este modo.

