Ver a Elsa en la puerta de su oficina no le sorprendió, pero realmente Dominic no deseaba verla en ese momento, estaba demasiado ocupado como para empezar a discutir con ella. Además, Axel llegaría pronto a casa y no quería que se sintiera mal por la presencia de ella. — Elsa, es mejor que te marches —le pidió de inmediato al verla. — Tu no me puedes pedir que me vaya, no después de lo que me he enterado —Elsa tiró un sobre marrón y varios papeles se regaron por sobre su escritorio. Dominic apenas los examinó. — Elsa, cualquier cosa que tengas que decirme puedes hacerlo por teléfono. No es necesario que te presente en mi casa cada vez que se te dé la gana. — ¿Temes que tu noviecita me vea? —se burló la mujer—. ¡Pues que me vea, que me escuche! —gritó a todo pulmón—. Esa perra no merece

