Capítulo 19

478 Words
Richard salió de la habitación y le susurró algo a su hermano que ella no logró comprender. Dom cerró la puerta una vez que quedaron solos y la encaró. Axel estaba decidía a responderle de la misma manera, así que imitó la expresión del hombre que tenía al frente. — ¿Qué hacía Richard aquí? —le preguntó entonces, sin cortar en contacto visual con ella. — Estábamos hablando —respondió con indiferente. Dominic parpadeó confundido ante el tono de voz de ella. — ¿Qué tal te fue en el trabajo hoy? —Dom le dio la espalda y se dirigió al armario. Axel sintió que le hervía la cabeza ante el tono desinteresado de Dominic, pero recordó que él no sabía aún que ella ya estaba enterada de lo que había hecho. — Mal —dijo ella apoyando la espalda en la pared junto a la ventana. — ¿Problemas con los adultos mayores? — Ellos son el menor de mis problemas justo ahora —Dom salió y traía puesto sus pantalones de algodón para dormir y su camiseta blanca de siempre, su ceño estaba fruncido al ver la expresión de enojo de Axel. — ¿Hay algo que quisieras decirme? —Dominic se le acercó y Axel sintió como su corazón y su cuerpo reaccionaban ante el acercamiento de ese hombre. Debía recordarse a sí misma que estaba muy molesta con él, una y otra vez. — Me enteré de lo que hiciste con Kevin en el trabajo —dijo ella entonces, sin andarse por las ramas. Además, quería una explicación. La expresión de Dominic no cambio para nada, parecía tan relajado y sereno como si nada. — ¿Cómo te enteraste? —fue la pregunta de él entonces. — ¿Eso importa acaso? Lo que importa aquí es lo que hiciste y que me mentiste, aun cuando me prometiste no hacerlo —le reclamó ella dejando que la frustración acumulada que traía desde la mañana saliera a flote. — Te prometí que dejaría los celos a un lado —se defendió él. Le volvió a dar la espalda, esta vez para dirigirse a la cama. — ¿Eso quiere decir que me vas a mentir cada vez que te dé la gana? —Axel se cruzó de brazos y lo observó perpleja. — No quise decir eso, Axel... — ¿Qué quisiste decir entonces? ¿Por qué hiciste eso? Dom suspiró con frustración y la volvió a ver. — Traté de arreglar esto —habló tan bajo que Axel tuvo que acercarse para poder escuchar—, cuando ordené que despidieran a... Kevin, tu apenas llevabas unos días aquí y el imbécil de mi asistente pudo conseguirlo hasta ahora. Fui a conversar con el director del albergue, pero fue imposible que le devolviera el empleo, ya le han dado el empleo a otro asistente. Axel no sabía si sentirse tranquila o más enojada. Dom había tratado de arreglar su error, pero le molestaba el hecho que pareciera tan despreocupado por sus acciones. — Ahora dime tú, ¿qué eran todas esas tonterías que le estabas diciendo a mi hermano? —contraatacó Dom sin despegar la mirada de ella. Axel se sonrojó al descubrir que Dom la había escuchado decir lo que sentía y pensaba. — No son tonterías —se defendió la joven y retrocedió instintivamente cuando Dom se levantó de la cama y se acercó a ella. — ¿Quieres irte? —Axel sintió que se le erizaban los vellos de todo el cuerpo ante la mención de esas dos palabras—. ¿Quieres dejarme? No se había vuelto a sentir intimidada por Dom desde el día en el que lo encaró por primera vez, pero en ese momento se sentía cohibida y no entendía el porqué. Sabía que Dom no la tocaría a menos que ella estuviese de acuerdo y mucho menos la lastimaría, pero el ambiente estaba tan cargado de tensión que sintió la necesidad de salir corriendo de ese lugar. — Aún tengo una deuda que pagar —fue todo lo que acertó a decir ante la proximidad de Dominic. — Creo que esa maldita deuda ha quedado en segundo plano, Axel —Dom la aprisionó entre la pared y su cuerpo, Axel pudo ver como su pecho se alzaba y bajaba con forme a su respiración—. Quiero saber si tú deseas irte. La joven sentía una angustia enorme en su pecho al pensar en alejarse de Dom en ese momento, en no volver a despertar a su lado, no verle sonreír por las mañanas cuando ella se despedía de él para ir a trabajar y de cómo la recibía el cuándo volvía a casa a la hora de la cena, le dolía aún más el hecho de no volver a acariciar su rostro, juguetear con su cabello o besar sus labios y sentir ese sube y baja de emociones que solo él podía despertar en ella. Pero también recordaba que desde que había conocido a Dom, su vida había dado un giro radical y ya ningún terreno que pisaba lo sentía seguro. — Dom —susurró ella, mordiéndose el labio inferior—. Te quiero, estoy segura de ello, pero tú me haces sentir tan insegura algunas veces que tengo miedo de perderme a mí misma y a quien soy —Dom la observaba con los ojos entrecerrados mientras apretaba con fuerza la mandíbula—. Si escuchaste lo que estaba hablando con Richard, pudiste oír cuando le dije que no soy una persona que se deja controlar por nadie y que las decisiones para mi vida las tomo yo y no voy a permitir que nadie quiera someterme a su voluntad por mucho que me guste —las palabras salían de la boca de Axel sin siquiera estudiar lo que estaba diciendo y se sentía tan bien poder expresarse al fin con total libertad—. Si eres capaz de entender eso no veo porque tenga que irme de tu lado. Ambos quedaron en silencio y ninguno de los dos despegó la mirada del otro. La chica reprimió el deseo de llorar al ver la expresión de dolor que tenía Dominic en su rostro, necesitaba saber si él estaba dispuesto a aceptar lo único que ella le estaba pidiendo. Debía ser fuerte. — Axel, cuando te vi por primera vez, acepto que estuve de acuerdo con tu propuesta de quedarte en lugar de Bella porque parecías una chica sumisa y tranquila y eso era lo que yo necesitaba en ese momento —Dom la tomó de la mano, guío hasta la cama y ambos se sentaron. Axel mantuvo cierta distancia con él, ese acercamiento no era sano para su cordura en ese momento—, pero conforme más te conocía supe que estaba equivocado contigo y no sabes cuánto me alegré por ello —él le sonrió apenas—. Tienes razón al decir que me gusta controlar a todos a mi alrededor, eso me hace sentir seguro, pero tú, esto que tenemos, es un caso aparte, me gusta saber que eres como eres porque esa es tu forma de ser, no porque yo te lo imponga. Tenía muchos años de no experimentar esta sensación de libertad que tengo contigo, de no preocuparme porque las cosas no estén dirigidas solo por mí y no quiero que eso acabe por una estupidez mía. Los ojos verdes de Dom se humedecieron debido a las lágrimas y Axel sintió su corazón palpitar con más fuerza. — Lamento lo que hice con Kevin, fue estúpido e irresponsable, te doy toda la razón en eso, te juro que traté de solucionarlo, pero no pude hacer nada, así que yo mismo me encargaré de conseguirle un nuevo empleo si eso te hace sentir bien. — Dom, me haría sentir bien si confiaras plenamente en mi—Axel tomó el rostro de Dom entre sus manos e hizo que este la viera a los ojos—. Sé qué lo que pasó con Elsa te duele aun y creo comprender tu desconfianza ante mi proximidad con Kevin, pero yo no soy ella y creo que merezco tu confianza. — Prométeme que nunca me ocultaras nada, por favor. — Te lo prometo —dijo ella levantando una mano en señal de promesa—. Y tu prométeme que no te meterás más en mis asuntos ni en los de mis allegados. Dom sonrió más abiertamente e hizo una mueca con la boca. — Lo prometo. La joven besó apenas los labios de Dom y sintió la misma calidez en todo el cuerpo que siempre cuando lo besaba. Su cuerpo reaccionaba ante su tacto y cada minúscula fibra de su ser se ponía alerta. Dejó de besarlo por unos y comenzó a depositar pequeños besos sobre la mandíbula y cuello, mientras este quitaba los botones de su camisa. Con la yema de los dedos, Dom acarició la piel descubierta de su pecho, sintió como sus vellos se volvían a erizar y su cálida mano dejaba una huella sobre su ya sensible piel. Dom terminó de juntar sus cuerpos una vez que ella quedó solamente con el sostén puesto. Sintiéndose con más confianza ordenó a Dom que él también se despojara de su camiseta, cosa que no tardó ni dos segundos en hacer. El joven acariciaba su espalda con las uñas y Axel deseaba que se detuviera y que continuará al mismo tiempo, la estaba volviendo loca con todas esas sensaciones que estaba experimentando en ese momento. Ambos cayeron en la suave cama mientras se besaban sin siquiera detenerse a tomar aire, eran más urgente otras necesidades que su cuerpo exigía en ese instante. Rápidamente quedaron sin una sola pieza de ropa, solo quedaban el contacto de piel contra piel. — ¿Axel, quieres continuar? La pregunta de Dom la hizo salir del estado de excitación en el que se encontraba. Fue testigo del esfuerzo que estaba haciendo Dom para mantenerse tranquilo mientras aguardaba por su respuesta. Como le preguntaba si quería continuar. En su cara y cuerpo entero estaba la respuesta — Claro que quiero continuar. — Sólo quería asegurarme —sonrió él, satisfecho con la respuesta. Estaba nerviosa, no podía ocultarlo y lo peor de todo era que no sabía que hacer o que no hacer, se sentía como una completa tonta, pero al parecer Dominic no parecía importarle su nula experiencia ya que él era quien llevaba el ritmo de la situación, sabía que zonas de su cuerpo acariciar para hacerla perder la razón. — Axel, abre los ojos. La joven abrió los ojos y observó a Dominic encima de ella, sonriéndole con amabilidad. Lo vio abrir un paquete de envoltura plateada y puso que se trataba de un condón. Se sonrojo sin querer al observar como se lo ponía con suma facilidad. — No creo que un bebé a estas alturas este en tus planes —bromeó él, cosa que hizo que se relajara un poco—. Cariño, quiero que me avises si te hago daño, ¿de acuerdo? —Axel asintió de inmediato. Dom se movió dentro de ella con suavidad y Axel comprendió al fin a que se referían cuando decían lo que dolía la primera vez, soltó un leve gemido de dolor al inicio, pero pronto esa sensación incómoda pasó, dándole paso al verdadero placer. Dom aumentó elritmo al notar que ya no le dolía yambos se entregaron sin restricciónalguna.
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