Capítulo treinta y cuatro. El Pueblo conoce la verdad. El tiempo corría en nuestra contra. Sabíamos que si queríamos detener la conspiración, teníamos que actuar antes de que Leblanc y Gauthier liberaran sus pruebas falsas. Edmond, Félix y yo pasamos las siguientes horas afinando el plan. Félix se encargaría de reunir a los miembros leales del consejo y las figuras más influyentes de la corte. Edmond y yo, por nuestra parte, enfrentaríamos directamente a los traidores y destaparíamos toda su conspiración frente a todos. El amanecer trajo consigo una tensión insoportable. Hoy era el día en que todo cambiaría. Antes del mediodía, Edmond convocó a una reunión de emergencia del consejo. La gran sala estaba llena de los miembros más importantes de la corte, así como algunos asesores y n

