Capítulo 9. Entre sombras y verdades. Isabelle He aprendido a vivir con los susurros. A ignorar las miradas inquisitivas, las suposiciones, los juicios disfrazados de cortesía. Pero esta vez… esta vez es distinto. Esta vez los cuchillos no están solo en las palabras. Están en las manos de quienes fingen proteger la corona. El día comienza con un silencio inusualmente denso en la oficina. Sophie, mi asistente, me lanza una mirada preocupada desde su escritorio y me alcanza una carpeta con manos temblorosas. —Te llegó esto —dice, como si fuera una bomba que pudiera explotar en cualquier momento. Y lo es. La carpeta lleva el sello del Tribunal Administrativo de Mónaco. Al abrirla, mi respiración se suspende. Es una citación. Formal. Con fecha, hora, y una lista de preguntas que buscan

