Capítulo catorce. La Verdad que Nos Separó. Isabelle La mañana siguiente llegó tan silenciosa como la noche anterior. El eco del testimonio de mi padre aún resonaba en mi cabeza, un recordatorio de que el pasado estaba más cerca de lo que imaginaba. Pero al estar con Bastian, al haber cruzado esa línea invisible que marcaba nuestra relación, había una parte de mí que quería ignorar todo lo demás, esconderme de las implicaciones de su confesión. Desperté en el sofá de su oficina, aún con el leve calor de su abrazo envolviendo mi cuerpo, aunque ahora sentía una distancia que no había existido antes. El peso de la verdad sobre el testimonio de mi padre flotaba en el aire, y sabía que, aunque nuestros cuerpos se habían entregado sin reservas, las sombras de la realidad seguían acechando.

