Capítulo dieciocho: El Baile de Navidad Estoy atacada de los nervios, las piernas me tiembloan y el Rey no ayuda con expresión indescifrable. —Yo… —balbuceo indecisa—. Bastian me lo prestó y no pensé que hubiera problema en ello… —¿Bastian te lo entregó? —pregunta como si no lo creyera. —Sí, pero si hay algún problema en ello puedo regresar y cambiarme —me apresuro a añadir con cautela. —No —para mi sorpresa, me toma de la cintura para detener mi huída y me atrae hacia él—, mejor baila conmigo. Sin permitirme pronunciar una palabra más, me lleva hacia la pista de baile y todo el salón se enardece con susurros. «¿El Rey de Mónaco con su niñera? Esto es un escándalo.» Los comentarios comienzan a volar. «Me pregunto cómo lo atrapó». «Apuesto a que se está aprovechando de su viudez»

