Capítulo veintisiete. La princesa instigadora. La entrevista fue un golpe directo al corazón de los rumores. La respuesta de la gente fue mixta, como era de esperarse, pero algo cambió en el ambiente del palacio. Los murmullos se acallaron un poco, el personal dejó de mirarme con esa mezcla de curiosidad y duda, y sobre todo, Edmond parecía más decidido que nunca a proteger lo que estábamos construyendo. Aun así, el día había sido agotador. Después de enfrentar preguntas incisivas, cámaras y la presión de tener al país entero observándonos, solo quería una cosa: descansar. Pero Edmond tenía otros planes. —Ven conmigo esta noche —su voz era baja, íntima, mientras me tomaba de la mano después de la cena. Mi corazón se aceleró. No había dudas en su mirada, solo deseo y determinación. —E

