El caos nos envuelve en cuestión de segundos. Los flashes de las cámaras nos ciegan, y el estruendo de las voces sobrepuestas me aturde. Me cuesta procesar lo que está pasando, pero lo único que sé con certeza es que hemos sido descubiertos. —¡Señorita Odette, mire aquí! Diferentes voces comienzan a hacer preguntas. —¡Rey Edmond, ¿cómo responde a estos rumores de romance? —¿Cuánto tiempo llevan juntos? —¿Es cierto que se conocieron en circunstancias clandestinas? Las preguntas caen como balas sobre nosotros, y mi instinto es huir. Pero Edmond se mantiene firme. Su rostro serio, su postura imponente. Me toma de la mano con fuerza y me guía a través de la multitud, tratando de protegerme del aluvión de reporteros. Los flashes siguen encendiéndose, y el sonido de los clics de las cá

