Año 2008 Las lágrimas no dejaron de caer de los ojos verdes de Celeste. No podía entender a Juan. Sentía que le costaba respirar desde que habían discutido. Pensó que la llamaría o la buscaría en la sala de ensayos, pero al caer la noche y no tener noticias de él, su mundo pareció derrumbarse. Se encontraba recostada en su cama con las luces apagadas cuando su tía entró. -¿Qué te pasa, hermosa? ¿Discutiste con Juan?- le preguntó generando una leve sorpresa en ella. Siempre conocía en qué estaba pensando antes de decirlo y se sentía agradecida por eso. -Tranquila. Siempre hay una solución. ¿Por qué no lo vas a ver?- volvió a decirle. -No creo que quiera verme. - respondió ella aun llorando. - Yo no estaría tan segura. Sé como te mira y veo como está pendiente de vos cuando cantas.

