— Está bien, aunque no debe tardar en darte la comisión de las dos fiestas — ella habló contenta — así que cuando te las den salimos a festejar, no hay excusa que valga. — Muy bien Cassandra — suspiré pesadamente — aunque ya sabes, nada de alcohol, no lo tolero y me conoces perfectamente. — Si ya lo sé anciana — ella suspiró frustrada — me parece increíble que me hiciera una amistad contigo, pero en fin, eres buena persona y estando a tu lado es imposible aburrirse. Ella me colgó riéndose, en realidad así era Cassandra, le gustaba salir a discotecas y todo eso, mientras que yo prefiero la tranquilidad y una buena charla. Al llegar la hora del almuerzo tomé una sopa instantánea entonces me fui al lobby para hacerla, luego de prepararla decidí irme a la oficina, mientras caminaba soplaba

