— Y la persona que se me acercó en la pista cuando no había electricidad también eres tú. — Cassandra me ayudó con eso. La peineta que llevabas ese día yo te la envié con ella. — ¿Sabes? Ese día me robaste mi primer beso aunque no el único. Me alegra saber que fuiste tú ya que desde el fondo de mi corazón te lo quería dar.... — A decir verdad esa era la segunda vez que te besaba sin tú consentimiento. La primera vez te encontrabas dormida, solamente te levantaste un poco y rozaste mis labios, quedamos juntos por unos segundos. Me puse muy roja entonces sonrió y tomó mi mano, después comenzamos a caminar, al llegar al antiguo apartamento él se cambió. — Creo que tendré problemas con eso, no tengo una sola pieza de ropa para cambiarme. — No vas a necesitar ropa, ven aquí amor… Marcus

