— En serio que eres tú, con o sin oficina sigues siendo la misma de siempre — ella se acercó mientras miraba alrededor — es bueno que recuerdes tus raíces y todo el esfuerzo que te tomó llegar hasta aquí, este sitio es hermoso. — ¿Tienes demasiado tiempo esperándome? Sinceramente no escuché si tocaste la puerta o no, pensé que le estarías sacando el alma al pobre proveedor. — Toqué por un buen rato pero cuando abrí pude ver porque no me escuchabas. Ya resolví el problema que tenía con ese proveedor y conservé su cabeza por suerte. — Lo siento — reí nerviosa — pero me aburro demasiado rápido si no tengo nada que hacer, bien lo sabes. Respecto al proveedor me alegra saber que todo está resuelto y él conserva su cabeza junto con su cuerpo. — ¿Quieres ir a celebrar lo de tu nueva oficina?

