Marcus sabía decir las palabras correctas en el momento justo. No podía negar que este hombre era muy especial en mi vida. — Creo que mejor comemos esto antes de que se enfríe — solté mis manos de su agarre — hay que darse prisa. Terminamos de comer y él pagó la cuenta, pude ver como la camarera que nos atendió lo miraba sonriente mientras que las otras lo devoraban con la mirada, realmente son atrevidas ni siquiera lo conocen y ya lo quieren violar porque sus miradas las denuncian. Me encontraba sumergida en mis pensamientos cuando él me habló. — ¿Nos marchamos Paige? — él agitó su mano frente a mi rostro — parecía que estabas en otro mundo. — Disculpa pero me encontraba pensando en otras cosas, si vámonos. Mi nombre se escuchaba muy bien en sus labios, solo en ese momento me di cuen

