El día de nuestra mudanza finalmente había llegado, miré el piso que fue testigo por mucho tiempo de nuestro amor junto con todas nuestras dificultades y sonreí con nostalgia. — No te preocupes que podremos volver cuando deseemos. Verás que todo va a ser más fácil en el nuevo apartamento y tendremos más espacio. — Lo sé, es solo que me da nostalgia. Pero soy consciente que no podemos estar aquí y menos si tengo un bebé creciendo dentro de mí, por cierto, hay que ir donde la ginecóloga. Tantas cosas que tuvimos que hacer que se nos olvidó por completo todo esto. — No te preocupes, la cita ya la hice y nos va a recibir la próxima semana. Recuerda que Adair mañana se va para los Estados Unidos y hay que despedirlo bien. Asentí y luego cerré la puerta del piso donde conocí al amor de mi v

