—¿Qué tiene de malo el país? Si me hubieras pedido que te dejara a la deriva, lo habría hecho, y ya estarías muerta. ¿Por qué no me agradeces? Ahora que vas a estar a salvo —gruñe, es un reclamo. —Contigo nunca estaré a salvo; quiero volver a mi país, Aleksander —recuerdo manteniendo el tono bajo, un nudo se atasca en mi garganta, muero de rabia y solo quiero llorar a solas. Pero él está cerca mío, lo detesto, sí que odio a este hombre —. Dime la verdad, ¿está en tus planes matarme o me he vuelto tu absurdo capricho? —¿Qué quieres que te diga? —cuestiona con una sonrisa. Tomo una bocanada de aire. Solo quiero la verdad, pero a él le van las mentiras, así que no será franco ni sincero. —La verdad —suelto depositando toda la atención en su rostro. La sonrisa reaparece, no es lúcida, porq

