ANTONELLA RINALDI.
La luz resplandeciente proveniente de la ventana me despertó de la paz en la que mi mente se encontraba, me cubrí con la fina sabana intentando ignorar la luz necesitaba una horas más de sueño
-Belleza, despierta que hemos aterrizado ya-susurro mi esposo dando caricias por mi cabello.
- ¿Qué hora es? -dije suspirando.
-más del medio día-me respondió vaya sí que fue un viaje extremadamente corto.
- ¿No podría dormir un poco más, esto está realmente cómodo-pregunte señalando la pequeña habitación en la que me encontraba?
- Lo siento bellezza, pero es necesario salir del jet; en el hotel puedes descansar todo lo que desees-respondió con una pequeña sonrisa tirando de sus labios.
Suspire y Sali de la comodidad de las sabana, para colocarme los zapatos y arreglar un poco mi cabello. Una vez lista Sali de la pequeña ala del jet baje por las escaleras y camine hasta Alessandro que platicaba alegremente con hombre
me dirigí a su lado el noto mi presencia ya que me brindo su mano para acercarme a él.
-Alex, te presento a mi esposa Antonella, esposa él es Alex mi más fiel amigo -hablo colocando su mano sobre mi cintura.
-un gusto Alex-extendí mi mano en forma de saludo.
-un gusto Antonella, eres más linda de lo que este idiota comento-respondió tomando mi mano y correspondiendo el saludo con una sonrisa muy sincera.
-Alessandro tu esposa es una diosa, te envidio hermano-hablo Alex ganándose una mala mirada de mi esposo.
-cuidado donde pones tus ojos hermano es mía-hablo tomando mi cara y plantándome un beso de esos que me hacen las piernas de gelatina.
-ok…si…está claro-hablo Alessandro dejo un último beso y los observo un poco serio, pero sonriendo beso mi frente y me abre la puerta de copiloto del auto mientras su amigo se sube en la parte de atrás.
Él viaja al hotel fue interesante Alex es un chico muy alegre y abierto en muchos temas nunca me había reído tanto, como escuchar sus fallidas conquistas.
Lo primero que hice fue quítame el vestido y dormir.
(…)
El ruido de la alarma me despierta el día de ayer a Alessandro se le ocurrió la brillante idea de dejarla ya que solo nos queda este día, luego volveremos a Inglaterra ya que no podemos dejar mucho tiempo la empresa.
Me levanto con mucho sueño. Ayer solo llegamos al hotel y caí rendida, pero para mi cuerpo no es suficiente necesita más descanso, Me suenan las tripas ayer no tuve tiempo de cenar. Hablo a la recepción ordenando los desayunos a modo de nos despertar a Alessandro, pero al voltear no hay nadie, solo unas almohadas haciendo la forma de él, la cama esta fría.
Desde el día del compromiso una parte de él no está conmigo si la luna de miel ha ido de maravilla no me quejo.
No te hagas ideas tontas.
Ignoro mis pensamiento, tomo mi tiempo en la ducha disfrutando.
El desayuno llego lo cual me emociono, espere a que el viniera, pero no nunca llego solo trato de fingir que no me afecta simple.
Tomo mi traje de baño y me coloco un enterizo blanco junto a un top y una gabardina trasparente larga tomo mi bolsa y bajo a la pileta del hotel.
A lo lejos visualizó a Alex el mejor amigo de mi esposo.
-eeey-saluda al verme llegar y tomar asiento a su lado.
-hola, Alex-saludo
- ¿Qué tal descansaste? -pregunta tomando su jugo.
-si el sueño más profundo, es como si me drogaran y no despertara hasta hoy-bromeo, pero su sonrisa nunca llego lo cual me hace fruncir mi frente su rostro está un poco irritado y su mandíbula apretada.
- ¿Todo bien? -pregunto poniendo mi mano junto a la suya.
-si lo siento y Alessandro.
-No tengo idea esta mañana al despertarme no lo encontré en nuestra habitación.
-seguro salió a correr-comenta no muy seguro de su repuesta.
- y que tal la vida de casada.
-Pues no tengo quejas hasta el momento.
-oye-volteo-sabes cuando necesites algo no dudes en venir a mi ok-informa en un tono un tanto frustrado.
-Claro lo tendré en cuenta.
(…)
La extraña conversación con Alex, me martilla la cabeza buscarlo ¿porque lo haría? ¿porque él?
Luego de unas horas Alessandro entra a la habitación un poco agitando.
-Estas bien-pregunta tomando mi cara entre sus manos.
-Si cariño lo estoy.
-Bien, lamento no haber estado contigo en todo el día, pero tenía asuntos que resolver y el tiempo se alargó-habla besando castamente mis labios.
-No hay problema-respondo restándole importancia a su ausencia.
- ¿Qué tal si vamos a cenar fuera del hotel?
-Si eso fuese, espectacular.
-bien cámbiate y vengo en unos minutos, tengo una llamada que hacer.
Me concentro en buscar algo que usar pasan aproximadamente, minutos cuando escucho un ruido en el corredor.
Escucho la puerta de la habitación se abierta y luego cerrada hasta que los pasos se escuchan más cerca de la habitación en ella se detecta la silueta de un hombre por lo oscuro del lugar no logro distinguir bien pensando que es Alessandro me acercó.
Una pistola es colocada en mi coronilla, el miedo es grande que no me muevo solo me quedo ahí junto a esa oscura silueta su sonrisa entre la oscuridad y mi miedo.
-tranquila no te hare nada-murmura-solo abre los ojos Antonella porque todo lo que te rodea no es más que una mentira entre poder y dinero , huye si es posible porque eres tan buena que no mereces estar entre toda la mierda que es Alessandro; eres la ovejita blanca esa palomita de paz y amor, eres lastimosamente buena chiquita así que abre los ojos y date cuenta, solo quería darte un aventón a la realidad-esto lo que escucho junto a su risa, luego todo a mi alrededor se vuelve n***o siento mi cuerpo caer en un gran vació.