No me lo puedo creer...¿cómo es que él ha venido hasta aquí? Bajo su atenta mirada aprieto los sandwiches que traigo en la mano. Mi rostro debe ser todo un poema, porque no deja de mirarme fijamente ni yo a él. Los nervios habituales cada vez que lo veo, llegan como una patada al estómago. Dios no dejes que me sonroje tanto, no quiero delatarme - ¿Marco?- es lo único que sale de mi boca como un susurro. - ¿Lo conoces Liv? lo deje pasar porque dijo que quería hablar contigo. - No puedo creerlo, eres el chico guapo del verano pasado - dice mi madre emocionada dejando la fuente en la mesa- Que alegría verte por aquí- ella es la primera en acercarse abrazarlo. - Digo lo mismo señora Rossi. - ¿Cómo estan tu hermano y Cora? - Ambos están bien, se quedaron en Lansing, está vez solo yo

