**DANTE** A la mañana siguiente, me dirigí a su habitación antes de marcharme a la corporación. No llamé; el sonido del cerrojo electrónico abriéndose fue mi único anuncio. Alessia estaba sentada en un sillón, vestida con un conjunto de seda gris que la hacía parecer una sombra de sí misma. Sus ojos miel se clavaron en los míos con una aversión que ya no intentaba ocultar. —Julian ha perdido el contrato de la constructora esta mañana —anuncié, disfrutando del momento exacto en que sus pupilas se dilataron por el horror—. Parece que su “decencia” le ha salido bastante cara. —Eres un monstruo, Dante. No tienes derecho a destruir la vida de otros solo por tu locura —murmuró ella, su voz apenas un susurro cargado de aborrecimiento. —Tengo todos los derechos que el dinero y tu firma me otor

