Sentados en su nuevo comedor, Jorge termina de comer el sudado de pollo y queda mirando a Salomé, y le dice: — Amor, este es el mejor sudado que has hecho. — Gracias, y eso que le falto tomate. — ¿Qué te ha parecido el barrio? — Bonito, muy bonito, me gustaría recorrerlo en estos días… estaba pensando en lo que dijo Julián, sobre la niñera para Miguel. — ¿Qué sucede con eso? — Es que me entro la idea de llevarme al niño al trabajo. — No, es una fábrica de calzados, es no es un buen lugar para Miguel. — Yo lo sé, es que en Colombia le tenía mucha confianza a Nicol, no sabemos a quién conseguirá Julián. — Confiemos en él. — Está bien. Jorge recoge los platos del comedor, y le dice a Salomé: — ¿Vamos aprobar la cama de la habitación principal? — Pero prime

