Salomé deja que Jorge se siente en la silla que queda en la ventanilla y ella se sienta en el medio, y le dice a Miguel: — Vamos para tu nuevo hogar, espero que te guste. Jorge coge la mano izquierda de su esposa, y le expresa: — ¿Aun sigues nerviosa? — Ahora más que nunca, quiero que el vuelo sea rápido. — Son cinco horas y veinticuatro minutos, es mejor que te relajes y dejes de pensar en cuanto se va a demorar… Jorge ve la hora en su reloj, y dice: — Son las 9:20, acomódate que va hacer un viaje largo. Salomé se sonríe al ver que Miguel comienza aplaudir una y otra vez, y dice: — Parece que el niño si se va a gozar ese viaje. — Así veo. En ese momento, el avión comienza a moverse y de inmediato Salomé pone al niño en su pecho… Cinco horas después, el avión ate

